Si eres de los afortunados que tienen pareja y no tienes ni la más remota idea de que regalarle, tranquilo, es normal a mucha gente le pasa lo mismo, aquí te comentamos 5 ideas para que le des algo lindo a esa persona especial:


* Un buen regalo de amor para navidad si no tienes mucho dinero es algo hecho por tus propias manos, algún objeto armonioso y bello, por ejemplo: regala a tu pareja una caja en forma de corazón con 365 poemas adentro escritas y enrolladas rellenándola, si ves que no puedes poner 365 poesías, puedes escribir 365 cosas que te gustan de él o ella, también pueden ser 365 recuerdos de cosas que hayan pasado juntos; o una mezcla de todos.

* Una escapada romántica a un sitio que en especial les guste a los dos, es ideal para estas fechas.

* Si tu economía lo permite y no tienes tiempo para buscar, hay muchas tiendas de regalos personalizados, sólo debes buscar un poco en Google y veras multitud de regalos personalizados para navidad.

* Evidentemente este regalo de amor para navidad es algo más complicado: darle un boleto de avión para dos personas a un destino que a él o a ella le guste, es genial ¿no?

* Y si piensas que esto no es para ustedes, el mejor regalo de amor navideño que puedes hacer a tu pareja: es el amor de ustedes. Puedes presentárselo como una renovación de votos matrimoniales para darle mayor sentido y fuerza.

Colocación del anillo de bodas

Los antiguos hebreos colocaban el anillo nupcial en el índice y en la India se colocaba en el pulgar.

La costumbre en Occidente de lucir el anillo nupcial en el "tercer" dedo (sin contar el pulgar), comenzó entre los griegos, y en base a su clasificación anatómica.

En el siglo III antes de Cristo, los médicos griegos creían que cierta vena, la "vena del amor", iba desde el "tercer dedo" directamente al corazón, asi que haciendo alusión a esta vena, el tercer dedo se convirtió en el más apto para llevar un anillo que simbolizara precisamente un sentimiento en el que intervenía el corazón.

Los romanos imitando las tablas anatómicas griegas, adoptaron esta misma práctica, sólo que ellos decidieron con mayor exactitud qué dedo era el tercero, refiriéndose entonces al dedo contiguo al último.
Éste se convirtió también en el "dedo sanador" de los médicos romanos, el utilizado para remover mezclas de medicamentos, puesto que se suponía que la vena de este dedo llegaba hasta el corazón.

Por su parte los cristianos continuaron esta práctica, pero recorriendo los dedos de la mano hasta llegar a la vena del amor. El novio comenzaba colocando primero el anillo en la punta de dedo índice de la novia, al mismo tiempo que pronunciaba las palabras "en el nombre del Padre", luego decía "del Hijo" al tiempo que trasladaba el anillo al dedo medio de su pareja y finalmente proclamaba "y el Espíritu Santo, amén", pasando el anillo al tercer dedo. Esto se conocía como "fórmula trinitaria".

En Oriente, donde consideraban que los anillos eran objetos meramente ornamentales y desprovistos, no importaba el dedo en donde se colocaran.


El rito de los anillos en el matrimonio fue tomado de la ceremonia pagana entre los romanos que hace referencia a la fidelidad.

Antiguamente el esposo ataba los tobillos y muñecas de su amada con un cuerda hecha de hierbas, ya que según el ritual, de esta manera el alma de su amada no lo abandonaría pronto. Con el paso del tiempo tanto el material como el lugar en donde se colocaba este símbolo del matrimonio cambió.

Los anillos de hierbas fueron sustituidos por cuero, pero debido a su pronto deterioro, se opto por hacerlos de piedra pulida, sin embargo no gustaron mucho a pesar de que eran muy resistentes, asi que posteriormente se eligieron los metales, específicamente oro y plata para su elaboración.

En la acualidad pueden verse alianzas de oro blanco y platino que llevan grabados en su parte interna el nombre de los novios y su fecha de enlace.

Las primeras argollas

Hace unos 4800 años, La III dinastía del Antiguo Imperio egipcio fue la primera en utilizar un anillo para el dedo, pues para los egipcios, el círculo es carente de principio y de final, es asi que éste simbolo tradicional de una boda significa lo ilimitado (eternidad) y éste era, en cierto modo, el compromiso del matrimonio.

Los anillos de oro eran los preferidos de los egipcios ricos, y más tarde de los romanos.

La mujer romana que ya estaba casada y que pertenecía a una clase media, en público exhibía con orgullo su aro de oro, mientras que cuando se encontraba en su hogar llevaba un anillo de hierro.

El diseño de los anillos de matrimonio

En cuanto a los diseños de los anillos, éste solía tener cierto significado en siglos anteriores, pues algunas alianzas romanas tenían una llave en miniatura soldada a ellas; ésta llave significaba de acuerdo con la ley romana, un contrato matrimonial en donde la esposa tenía derecho a la mitad de la fortuna de su marido, y podía cuando quisiera, apropiarse de un saco de grano, una pieza de tela de lino o cualquier otro bien que hubiera en el almacén de su casa.


La proximidad

La mayoría de nuestros mejores amigos viven en nuestra proximidad. Desde pequeños nos relacionamos más con la gente que más asiduamente vemos. La probabilidad de conocer, y más aún íntimamente, a alguien que viva a cientos de kilómetros nuestro es más baja que la de conocer profundamente a alguien de nuestra ciudad. El tiempo en común, las vivencias compartidas, el poder dar ayuda y recibirla, la implicación..., siempre va a poder desarrollarse mejor si dos personas viven próximas.

Pero no solo interviene la disponibilidad y la conveniencia, también se ha demostrado que la gente a la que más vemos, más familiar nos parece y menos nos cuesta el relacionarnos. Nos sentimos más cómodos y podemos llegar a predecir más su comportamiento y adaptarnos en base a éste, de lo que lo haríamos frente a un completo extraño.

También se desarrollan pensamientos más positivos frente a las personas que creemos que volveremos a ver. Incluso se ha demostrado que las cosas que nos resultan familiares (una canción, un cuadro...), simplemente por el hecho de estar expuestos a ellas, nos hacen estar más receptivos y nos gustan más.

Pero teniendo en cuenta que hay muchas excepciones que no pueden explicarse según esta característica, hay que tomar en consideración otro tipo de factores.
Atracción: La reciprocidad

Según las investigaciones, se ha confirmado que la gente se siente atraída por aquellas personas a las que gusta. Esto les demuestra que esas personas tienen un buen criterio al apreciar sus cualidades. Pero no siempre funciona así.

Si una persona tiene un buen concepto de sí misma, apreciará y responderá bien a las adulaciones, mientras que si su propio concepto es bajo o negativo, entenderá tales adulaciones como un modo de intentar aprovecharse de ellas, es decir, serán adulaciones falsas destinadas a un fin.

También existen otros motivos por los que una persona puede incomodarse con los halagos a pesar de creerlos sinceros: porque siente la obligación de devolver el cumplido, porque se teme el ser criticado más tarde o el tener que mantener ese "buen nivel" y fracasar, el parecer engreído o poco modesto…etc.

El halago satisface mayormente cuando es recibido de alguien a quien respetamos y admiramos, sobre todo si además le consideramos sincero.

Otras características personales

Existen otros rasgos en las personas, además del atractivo físico, que influyen en la atracción que desarrollamos por una persona.

a) La cordialidad, que incluye sociabilidad, afabilidad, sentido del humor y buen carácter, es una cualidad muy apreciada y que incluso podemos creer que existe en una persona sólo por el echo de que otras personas nos la hayan definido así. Sin ser necesario el tomar contacto directo con esa persona, la atracción va a empezar a desarrollarse y posteriormente la vamos a considerar de ese modo aunque la correspondencia no sea tal, es decir, aunque su cordialidad no sea tal y como nos habían hablado, tenemos tendencia a considerarla como si lo fuese.

b) La competencia también es un factor muy importante. Nos gustan la gente que tiene habilidades antes que aquella que resulta torpe, pero preferimos a las personas habilidosas que cometen de vez en cuando algún fallo. Esto nos da la impresión de que son humanos como nosotros, y no unas máquinas de absoluta precisión.

Existe aquí una diferencia entre las mujeres y los varones. Mientras ellas prefieren a una persona muy competente, los varones prefieren antes a aquella que tiene algún fallo de más. Esto puede explicarse debido al sentimiento competitivo que la sociedad desarrolla en los niños antes que en las niñas. Sobre todo, los varones con una autoestima muy alta prefieren al sujeto que comete más errores frente a los varones con una autoestima baja, a los que parece no afectar tanto el sentimiento competitivo y no se sienten tan presionados por seguir siendo los mejores.

Otras características personales

Existen otros rasgos en las personas, además del atractivo físico, que influyen en la atracción que desarrollamos por una persona.

a) La cordialidad, que incluye sociabilidad, afabilidad, sentido del humor y buen carácter, es una cualidad muy apreciada y que incluso podemos creer que existe en una persona sólo por el echo de que otras personas nos la hayan definido así. Sin ser necesario el tomar contacto directo con esa persona, la atracción va a empezar a desarrollarse y posteriormente la vamos a considerar de ese modo aunque la correspondencia no sea tal, es decir, aunque su cordialidad no sea tal y como nos habían hablado, tenemos tendencia a considerarla como si lo fuese.

b) La competencia también es un factor muy importante. Nos gustan la gente que tiene habilidades antes que aquella que resulta torpe, pero preferimos a las personas habilidosas que cometen de vez en cuando algún fallo. Esto nos da la impresión de que son humanos como nosotros, y no unas máquinas de absoluta precisión.
Existe aquí una diferencia entre las mujeres y los varones. Mientras ellas prefieren a una persona muy competente, los varones prefieren antes a aquella que tiene algún fallo de más. Esto puede explicarse debido al sentimiento competitivo que la sociedad desarrolla en los niños antes que en las niñas. Sobre todo, los varones con una autoestima muy alta prefieren al sujeto que comete más errores frente a los varones con una autoestima baja, a los que parece no afectar tanto el sentimiento competitivo y no se sienten tan presionados por seguir siendo los mejores.