La experiencia de vivir con nuestra pareja es una de las más enriquecedoras que podemos protagonizar, siempre y cuando sepamos que este vínculo se basa en la comprensión y aceptación del otro.

Aunque en un principio la relación con nuestro amado sea un sueño hecho realidad, en toda convivencia los problemas tarde o temprano aparecen, y de ambos depende poder aprender con ellos: nuestra capacidad para resolverlos podrá ayudarnos a crecer como pareja o a desgastar la relación al punto de precipitar su final.


Los principales problemas de las parejas que conviven tienen que ver justamente con la rutina. Al pasar gran parte de nuestro tiempo junto a nuestro novio o marido, comienzan a molestarnos los detalles que hasta el momento de convivir no teníamos en cuenta. Hasta algunas características de su personalidad que nos parecían graciosas o adorables pasan a convertirse en defectos.

En este sentido es muy importante respetar la individualidad del otro y tener la capacidad de adaptarnos. Esto vale para ambos, porque seguramente hay cosas de ti que a tu pareja tampoco le agradan: el equilibrio consiste en ser más tolerantes y al mismo tiempo evitar repetir formas de conducta que fastidian.

Y sin lugar a dudas, como en toda relación, lo más importante para resolver los problemas de pareja que provienen de la convivencia es hablándolos. La falta de comunicación es la principal responsable por el fracaso de una pareja; jamás tengas miedo o vergüenza de expresar lo que piensas ni lo que sientes porque así te pierdes la gran oportunidad de vivir una convivencia feliz.

Fuente: femenino.info
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Qué podrá inyectar nueva vida en las venas de un matrimonio? ¿Qué puede una pareja introducirle a su matrimonio que le devuelva el calor que una vez tuvo?

Para empezar, deben traer a la memoria aquel día mágico en que como novios se pronunciaron esas palabras sagradas de unión eterna. Allí no hubo hipocresía. No hubo falsedad. Se dijeron que se amarían para siempre porque se querían de todo corazón. En ese momento encantador el tiempo se detuvo y dos corazones se convirtieron en uno. ¿Cómo se les iba a ocurrir que podría venir el día en que ese amor se enfriaría?


Juntos deben decidir que, pase lo que pase, su matrimonio no va a destruirse. El amor es el producto de una determinación, no de un sentimiento, y cuando los dos determinan que la separación no es, ni nunca será, una opción, esa determinación le dará a su matrimonio nueva esperanza.

Uno de los peores males que padecemos en la actualidad es la idea de que el amor es algo que se siente nada más. A eso se debe que haya tantas separaciones y tantos divorcios.

Cuando los casados dejan de «sentir» el amor de novios, suele suceder una de dos cosas: o se convencen de que ya se acabó su relación conyugal, o se valen de ese vacío emocional para justificar una relación extramatrimonial en la que sí vuelven a sentir ese amor excitante de antes. ¿Y qué es exactamente lo que sienten? La pasión sensual, que en demasiados casos no tiene relación alguna con el amor genuino.

La pareja debe invertir tiempo en su matrimonio y no dejarlo al azar. ¡Pero que sea tiempo bien invertido! Eso incluye gozarse juntos, disfrutar de sanas diversiones juntos, pasar noches juntos con el televisor apagado, y compartir confidencias juntos.

Para los que se encuentran al borde del fracaso conyugal, es importante que comprendan que nunca es demasiado tarde para empuñar las riendas de su matrimonio a fin de salvarlo.
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Hay quienes podrían pensar que las reacciones físicas que se registran en el organismo como consecuencia del 'enamoramiento', obedecen a un orden espiritual y estudiarlos desde un punto de vista biológico, nos llevaría a perder la 'magia' del amor. Por el contrario, creo que la espiritualidad es parte de un fenómeno biológico dentro del cual, la conciencia de nosotros mismos es, en sí misma, el sentido más venerable de la espiritualidad.

Así, reflexionando sobre nuestra propia naturaleza, podemos decir que la esencia biológica del amor podría hallarse en una red de eventos físicos, químicos, psíquicos, afectivos y comunicacionales que interactúan influyendo sobre nosotros y nuestro modo de relacionarnos con el otro deseado.

A menudo se utiliza la expresión 'la química del amor' para referir a una compleja variedad de reacciones emocionales en donde pueden identificarse lo 'eléctrico' (a través de descargas neuronales) y lo químico (por las hormonas que intervienen en el proceso). Los signos visibles del enamoramiento responden sin duda, a estos fenómenos biológicos. Y por ello mismo, son en esencia sorprendentes y asombrosos, dignos de nuestro máximo respeto.

Por cierto, cuando nos enamoramos creemos que hemos inventado el amor y que nadie podría amar como nosotros. El amor nos hace sentir dichosos, únicos y especiales.
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Si no haz notado, lo más fácil del mundo hoy día es casarse. Aveces sin ninguna responsabilidad de las partes y sin ninguna visión futurista de como vas a re-organizar tu vida. No estamos hablando de un compromiso momentáneo, el matrimonio abarca un cambio casi instantáneo de lo que solía ser la vida de soltero.

Cuando decides casarte por la iglesia, la primera pregunta que te hace el sacerdote es: ¿en verdad la amas lo suficiente para casarte con ella? Ya desde ese momento puedes darte cuenta del nivel de responsabilidad que representa esa decisión.

Ese debería ser el pre-requisito principal del matrimonio "EL AMOR." Pero vamos a ser sinceros, muchos se enfocan en otras cosas y no abren la posibilidad del amor. Pero para aquellos que no creen en el matrimonio; ¿cómo puedes pensar en amar a alguien y a la vez no quererla tener a tu lado permanentemente viviendo contigo? Olvídese de papeles firmados y todas esas diplomacias sociales. Yo me refiero más en un compromiso serio de amar y tener esa persona a tu lado y después hablamos de papeles y anillos.

El noviazgo, que suele ser la primera etapa, no determina que las cosas vayan a funcionar. Sin embargo, es el momento de demostrar lo real que eres ante las adversidades de la vida y conocerte tanto a tí mismo, como a tu pareja. Debes ser sincero primero contigo y descubrir si todo lo que vez a tu alrededor es lo que realmente quieres para una larga relación.
Durante todo el noviazgo, es tu responsabilidad ser 100% sincero primero contigo mismo. Nada de querer complacer a tu pareja y después pensar en ti. No hablo de vivir para ti, sino que sepas realmente que esa persona es la que quieres para tener a tu lado.

El compromiso es mutuo ante la sociedad, pero en realidad, en tu interior es que debes seguir convenciéndote de lo que quieres. No te dejes llevar de las presiones sociales, los hijos, y los chismosos que te juzgan. Solo si tú quieres es que funcionará.

El matrimonio constituye un gran paso en nuestro desarrollo como personas de sociedad, aunque no estamos obligados a contraerlo. Buena suerte en su elección!
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