El para toda la vida puede ser visto como una especie de karma que nos lleva a soportar lo insoportable o, mejor, como una motivación que nos predispone positivamente a ser protagonistas de nuestro matrimonio, a no dejarnos estar, a ser creativos, a estar pendientes para que el proyecto que creamos y el amor que lo sustenta crezcan y se fortalezcan.

El matrimonio, como la vida, es un proceso: es algo dinámico, está en constante cambio. Lo creamos en un momento específico (el acto mismo en el cual prestamos nuestro consentimiento), pero a la vida matrimonial la VAMOS HACIENDO todos los días a lo largo de toda la vida.

Esto no es un dato menor: no es una decisión que tomé un día y ya está, sino que ese día me comprometí con mí mismo y con el otro hacia adelante. Y HOY decido cómo quiero seguir haciéndolo. Elegimos libremente quemar las naves y renunciar a la posibilidad de volver a elegir y, desde ahí, ponemos manos a la obra cada día.

Aparecerán novedades, desafíos, alegrías, bajones, nuevas expectativas y viejos dolores. Deberemos adaptarnos a cada uno de ellos ya que ese “para toda la vida” dependerá de CÓMO vamos viviendo y encarando cada uno de los AHORA que se nos vayan presentando.

Conscientes de que hacer crecer el amor es una elección diaria que tiene que ver con “querer hacerlo crecer”, tendremos entonces una actitud optimista ante la decisión de casarnos. Y, en su momento, enfrentaremos con buen ánimo las dificultades si las consideramos como oportunidades de crecimiento, más que como piedras en el camino que nos acercan al precipicio.

Saber preguntar, aceptar la opinión diferente, ponerse en el lugar del otro e intentar comprenderlo, conocer las diferentes formas de comunicarse de los hombres y las mujeres así como el lenguaje no verbal, negociar y hacer acuerdos.

En fin, hay muchas habilidades más que son de gran ayuda para aprender a disfrutar y a adaptarnos a los cambios que se sucedan a través de ese para toda la vida.


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A lo largo de la vida de la familia, la pareja debe vivir múltiples cambios propios de las etapas de vida que están pasando. A pesar de los cambios en su relación con los hijos o con el contexto social y laboral, la pareja debe adaptarse a los cambios individuales del otro (crisis de cada edad, problemas laborales) y a los desafíos de cada etapa de la vida familiar (hijos pequeños, adolescencia, salida de los hijos de la casa, nacimiento de los nietos, etc..).

En este aspecto es de gran importancia la capacidad de la pareja de seguir teniendo una vida afectiva en que ambos compartan sus experiencias, dolores, frustraciones, éxitos y felicidad.

El apoyo que se brinden el uno al otro es de vital importancia para enfrentar las dificultades habituales que viven todas las familias como producto de cada etapa vital que les toca vivir.
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Expresión del afecto en la pareja

La expresión del afecto es uno de los aspectos fundamentales de la vida de pareja y en cierto modo define la opción de vivir juntos. Por lo general un hombre y una mujer hacen su opción de vivir en común en base a la necesidad de estar juntos y de expresar su amor.

En la medida que la relación va asentándose prevalecen las manifestaciones de afecto pero surge un nuevo universo de experiencias afectivas: el ser padres. Así las manifestaciones de afecto (besos, caricias, actos de ternura entre ambos), que tanta importancia tienen para la vida de la pareja, deben además ser compartidas con la expresión de afecto hacia los hijos. Los actos de ternura y amor del uno hacia el otro no solo son importantes para la pareja sino que constituyen un modelo de relación que genera gran seguridad y confianza en los hijos. Ello además fomenta un aprendizaje de formas de expresar afecto propias para cada familia.

Las expresiones de amor y afecto constituyen un lenguaje común entre los miembros de la pareja, que permite que cada uno externalice sus emociones y sentimientos. Esto genera una mayor profundidad y confianza entre ambos. Los espacios de comunicación afectiva son fundamentales para la pareja y permiten además mejorar la vida sexual, ligándola a la afectividad.
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Para que el dinero ya no sea una excusa a la hora de planear nuestro fin de semana en pareja.

20 consejos para pasarla de maravillas, volviendo a esos tiempos juveniles que tanto anhelamos y extrañamos.

Con estas recomendaciones les aseguro que el fin de semana no desequilibrará su presupuesto:

1 - Si tienen hijos, deben enviarlos a otro lugar, es hermoso estar en familia pero tendremos que dejar eso para otro momento si queremos algo de romanticismo. Consultar con los abuelos, amigos o alguien de confianza para que se puedan ocupar. Algo bueno sería tener una pareja amiga para que se vayan turnando, “un favor va por otro”.

2 - Desconecta el teléfono, luego cuando ya estés libre nuevamente, con hijos y o
cupando el lugar habitual en la casa, te encargas de revisar los mensajes.

3- Alquilen películas, si pueden ser románticas mejor, que a ambos les gusten.

4 - Es importante crear un clima alegre y festivo, si beben alcohol es recomendable una botella de un buen vino, de lo contrario, una sidra sin alcohol estaría perfecto también.

5 - Hagan comidas sencillas, lo importante es compartir la preparación. La cocina puede transformarse en una herramienta muy sensual.

6 - Báñense juntos, esto ya no es ningún secreto, pero a veces es bueno recordarlo.

7 - Pónganse la mejor ropa, aunque no vayan a salir. Esto le
dará la impresión al otro de que realmente nos interesa que nos vea impecables.

8 - Bailar es muy bueno, aunque sea en la cocina o el comedor, lo ideal sería una canción que les guste a ambos o la de su primer cita.

9 - A la hora de la intimidad, desvístanse el uno al otro.

10 - Háganse unos buenos masajes.

11 - Acuéstense a altas horas, disfruten de la cama y levántense muy tarde el domingo.

12 - Planeen un rico desayuno que no demande gran preparación.

13 - Usen ropa muy sexy, liviana.

14 - Tómense un tiempo para decirse cosas lindas y cuanto significa el uno para el otro.
15 - Saquen álbumes de fotos u objetos de recuerdo para revivir momentos especiales compartidos.

16 - Díganse que los atrajo del otro al comienzo y que los atrae ahora.

17 - Cómprense un regalo, pero que sea una sorpresa. Entregar preferentemente, momentos antes de la cena.

18 - Está terminante prohibido lavar los platos, ver televisión, usar PC, limpiar la casa, etc. Aprovechar el tiempo para vincularse, ya luego habrá lugar para los quehaceres.

19 - jugar a algo, aunque sea un rato para darle un toque de niñez a la noche, siempre es bueno hacer reír a la otra persona.

20 - Hablen de lo que tienen, y no de lo que les falta. Remarquen aquellas cosas que se compraron juntos, alcances de metas en la pareja y cosas así.

Tienen un fin de semana entero para estar juntos, están enamorados. ¿Qué más pueden pedir?
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Generalmente escuchamos decir que se trata solo de encontrar la media naranja, como si hubiera algún ser en el mundo destinado único y exclusivo. Suena muy romántico, pero no se trata de eso…


Si realmente existiera alguien que encaje perfectamente con tu modo de ser, entonces, sin duda, el único dilema sería encontrarlo. Sin embargo, por mucho que busquemos, las “medias naranjas” no existen.

Afortunadamente, porque de lo contrario no sabríamos como interpretar las numerosas diferencias que surgen entre las “naranjas”. Esto no quiere decir que no haya personalidades más afines que otras, de hecho, uno de los motivos por los que una relación evoluciona es el entendimiento mutuo. Sin embargo, lo mas cierto de todo es que la relación matrimonial necesita de un ejercicio constante para hacernos compatibles.

Embarcados en un proyecto de por vida, se necesita tener las metas bien claras. Cuando lo que buscamos es lo mismo, cuando el acuerdo es la mejor opción de convivencia, entonces la mejor salida ante un conflicto será trascender los matices del día a día y lograr la armonía.

El matrimonio no puede descansar en actitudes caprichosas del tipo “Yo soy así, si te gusta bien, y sino puedes irte”, declaraciones que resultan en este nuevo escenario completamente anticonyugales. Ahora no se trata de marcar diferencias, sino de encontrar las similitudes en las diferencias.


Este nuevo destino pautado en común, requiere esfuerzos compartidos. Nada de reacciones extremas, declaraciones drásticas, ni posturas implacables. Después de todo, estamos del mismo lado de la trinchera, y el vacío se siente más hondo si empezamos a tenerlo cerca. Lo peor que podemos hacer con un problema entonces, es plantearlo mal y seguir con el problema… pero solos.


No resulta facil encontrar el equilibrio. La mayoria de las veces solo queremos lanzarnos a la discordia con todo el arsenal de reproches, lo cual termina amplificando más aún el estado del conflicto.


Sin duda, la mejor de las formulas es hacernos compatibles en lo que nos separa. Porque no existen personas hechas a la medida de la otra, sino personas que van delineándose en el andar para ir logrando la coexistencia.


Parece mentira, pero hasta los detalles mas absurdos pueden desembocar en peleas de lo mas profundas, y hasta los detalles mas pequeños pueden ordenarse en funcion del otro. A modo de ejemplo, para una persona puntual, el hecho de tener que esperar al otro refleja una inconmesurable desatención de su parte. Entonces, empezar a manejarnos con esta premisa, puede ahorrarnos mas de un enfrentamiento. En definitiva, seguimos buscando la manera de compaginar.


Este constante ejercicio de conciliación hace posible que dos personas declaradas a sí mismas agua y aceite puedan entenderse de lo más bien. Cada uno conoce sus defectos y las consecuencias de los mismos en su pareja, y está en cada uno, optar por una actitud caprichosa y poco inteligente, o preferir vivir en armonía con la persona que elegimos para pasar el resto de nuestras vidas.

Conciliar no es más que acordar, y para acordar muchas veces hay que conceder, y con cada concesión se gana un premio que se comparte: un día más de felicidad matrimonial.

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Formar una pareja de hecho y casarse no son la misma cosa. Esto es algo que todo el mundo comprende, pero hasta dónde llegan las diferencias es lo que no resulta tan fácil de apreciar. Hay quien entiende que formar una pareja de hecho ha de ser una situación exenta de obligaciones pues, para obligaciones ya existe el matrimonio, mientras que otros consideran que los convivientes debieran equipararse en derechos a los cónyuges porque lo que importa es la relación y no las formalidades.

Independientemente de la opinión de cada cual, lo cierto es que las parejas estables cuentan con una regulación que es importante conocer y que hoy por hoy las diferencias entre un matrimonio y una pareja de hecho son considerables. Conocer las diferencias tampoco resulta sencillo si tenemos en cuenta que la mayor parte de la regulación sobre parejas de hecho se contiene en leyes autonómicas y que no todas las comunidades han regulado el asunto de igual forma, pues no todas cuentan con iguales competencias en materia civil.

Las diferencias entre matrimonio y unión de hecho se producen en todo tipo de asuntos: cuestiones económicas, derechos y obligaciones durante la relación y tras la ruptura, fiscalidad, derechos hereditarios y un largo etcétera. Quedan a salvo de esta enumeración los derechos de los hijos, que son los mismos dentro o fuera del matrimonio.

No podemos exponer en este comentario todas y cada una de las diferencias y hacerlo diferenciando la situación en cada comunidad autónoma, pues requiere páginas y páginas, labor que hemos realizado como contenido de un libro en el que precisamente abordamos esta cuestión, pero al menos sí queremos dejar clara esta idea: casarse y convivir no son son la misma cosa. El matrimonio implica mayores obligaciones y derechos pero éstos también existen y no deben ignorarse cuando hablamos de una unión estable.

La respuesta a la pregunta de cuál es la mejor opción, casarse o convivir, no será la misma para diferentes parejas, pues dependerá de sus expectativas y necesidades. Cada caso es particular y requiere un análisis centrado en su particular situación, tomando en cuenta además la normativa aplicable en su comunidad autónoma.
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El poder de la efectiva comunicación en la pareja, es inmenso, como lo es también su falta y los estragos que produce… desde alejamiento hasta violentos estadíos de incomprensión.

Realmente hagamos conciencia unos minutos en la forma de comunicarnos en casa, en pareja con la familia…

¿Cuanto decimos? realmente desde el interés real y cuanto no decimos para no entrar en terrenos que desconocemos como manejar, en el área de las emociones desbocadas.

Las parejas hablan cada vez menos. En la gran mayoría de las relaciones, el paso de los años hace este efecto. No comunicarse-acertivamente forma terribles y caóticas relaciones.

Por el contrario, la comunicación acertiva y afectiva através de los años, fomenta una relación madura y en contacto, después de una charla amena e interesante, es mucho más erótico y cercano hacer el amor, en parejas con más de 5 años juntas.

Después viene el manejo del sentido del humor, que refresca y es parte de esta misma comunicación , que si la has perdido o nunca la has conocido , es momento, Inicia Terapia, lo merecen.. antes de pensar siquiera en Divorcio y separación, intenta sanar en una Terapia de Pareja…. tu pareja lo vale¡¡¡
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Al iniciarse una relación, por lo general, aparecen esas maripositas que vuelan no sólo en nuestro estómago, sino en todo nuestro cuerpo, porque nos ilusionamos y soñamos con esa persona. Pero también es cierto que esta sentimiento no dura mucho, la ilusión pasa, pero el amor se queda.

¿Podemos amar sin estar enamorados?


Qué es lo que sucede cuando se deja de sentir esas mariposas en la panza; pero, aún sigues teniendo sentimientos hacia esa persona, todo es igual que antes, salvo esas mariposas que se fueron, tal vez, de paseo. ¿Qué debemos hacer frente a esta situación?

Creo que el amor es más fuerte que nada, la aceptación del otro como nuestro compañero, la comprensión, el cariño, la búsqueda de su bienestar, es una suma de cosas que no van a depender de la ilusión que se pueda sentir al principio de la relación, que es pasajera y que puede volver cada vez que ambos lo quieran.


¿Cómo hacer para que esa ilusión regrese? Pues empezando nuevamente. Se debe compartir actividades que compartían al principio de la relación, como cocinar, ir a bailar, entregarse algunos detallitos; pues, a veces ocurre que con el paso del tiempo se empieza a perder la magia, y entra a tallar el stress del trabajo, los problemas económicos, y si tienen hijos, pues ellos son nuestra prioridad.

Es por eso necesario que vuelvan a darse un tiempito para pasarlo juntos, y sí, yo creo que sí se puede amar sin estar enamorados; pero es necesario que recuperen ese enamoramiento, si es que así lo quieren, que salgan con sus redes y atrapen a esas mariposas y que no se vuelvan a escapar.
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