El diálogo es algo maravilloso que une a dos seres. Pero, desgraciadamente, a veces la realidad no es así, es común que la pareja se encuentre con barreras u obstáculos para comunicarse. E
stas barreras pueden ser el motivo principal de sus problemas y de su distanciamiento.

Las barreras más comunes pueden ser causadas por culpa de uno mismo, de los dos, o por causas ajenas a ambos, como por ejemplo, las preocupaciones económicas.

Los obstáculos más comunes que impiden lograr una buena comunicación son:

Falta de conocimiento mutuo.
  • El hombre o la mujer, debe entender que el otro no es igual a uno. Cada sexo tiene una manera de ser y de pensar que lo distingue del otro.


  • La mujer es más sensible y el hombre más frío, la mujer se fija mucho en los detalles y el hombre va al grano. A la hora de platicar, estas diferencias se manifiestan, pero si lo tomamos en cuenta será más fácil comprender las reacciones y comportamiento del otro.


  • Es necesario conocer a nuestra pareja,sus gustos, metas, aficiones, intereses, modo de actuar, modo de pensar, y el único modo de hacerlo realmente es interesándonos por sus cosas, preguntándole y platicándole todo lo que en lo personal nos pasa. Así, lograrán tener confianza el uno en el otro y un mayor apoyo mutuo.

    Cansancio:

  • Otro problema de los más frecuentes en la comunicación es el cansancio.

  • No olvidemos que el tiempo es oro, que pasa y ya no regresa. Hay que hacer un esfuerzo y aprovechar el tiempo libre con la pareja para dialogar tranquilamente, haciendo que su amor crezca.



  • No dejar que el cansancio forme una barrera entre los dos. Encontrarán mayor alivio y calma conversando amenamente con la pareja, que sin hablar.


  • Pocos intereses en común

  • El tener pocos intereses en común entre una pareja, es también una barrera para dialogar.



  • A veces no se platican las cosas a la pareja, debido a que él o ella no prestan atención, pero no es tan difícil despertar el interés por lo que al otro le sucede, si se le hace ver lo importante que es eso para uno. De la misma manera, debemos hacerle ver que tenemos interés por sus cosas, se lo podemos demostrar preguntándole diariamente qué hizo durante la mañana, como le fue en su trabajo, como se portaron los niños.



  • Además no olvidemos que cada persona es única y diferente a todas las demás, por lo tanto, también sus intereses son personales.

  • Sin embargo, por el hecho de que esos intereses sean distintos no debemos dejar de platicar de ello con la pareja, ya que podemos crearle el gusto por ellos.



  • Una pareja feliz es aquella que comparte todo, no únicamente lo bueno, entretenido y de mutuo agrado. El secreto está en compartir.


  • No saber escuchar:

  • Muchas personas, si no es que casi todas, tienen el defecto de no saber escuchar, lo que ocasiona fuertes peleas y disgustos entre la pareja.



  • Si este es nuestro caso, podemos aprender a escuchar y hacer que el otro nos escuche. La clave es el respeto.



  • Oír no es lo mismo que escuchar. Oír es simplemente recibir sonidos. Escuchar es, además poner atención a todo lo que nos está diciendo la otra persona. Para que esto resulte, primero hay que dejar hablar a la otra persona, no interrumpirla, ni distraernos. Que ella note que le ponemos atención. Ya que terminó, ahora sí nos toca hablar. Si notamos que no atiende, decírselo de buena manera, y ya veremos como cambia su actitud y escucha.


  • Preocupaciones y estados nerviosos

  • Hay causas ajenas a la pareja que también dañan el diálogo. Una muy común son las alteraciones nerviosas y preocupaciones de trabajo y dinero.



  • Casi todos estamos presionados por esos problemas, pero debemos tener cuidado en que no afecten de mala manera la relación con la pareja.



  • Procurar que las dificultades los unan y no los separen, platíquense todo y ayúdense.



  • Los apuros se pasan mejor si estamos acompañados. Y recordar que dos cabezas piensan mejor que una. Será mas fácil que entre los dos encuentren una mejor solución, a la que proponga cada uno por su lado.



  • En ocasiones parece que no vamos a salir bien de nuestro problema, cuando se platica y el otro escucha, y nos animará a seguir adelante. Recordemos que la clave es : platicar, escuchar y compartir.


  • Oportunidad

  • El decir las cosas cuando se deben decir y como se deben decir, es algo que cuesta mucho trabajo.



  • Es importante pensar la forma de decir lo que queremos comunicar, y buscar el momento adecuado para hacerlo. Los modos son muy importantes.



  • Podemos llegar a lastimar al otro por el modo como le digamos algo, o si se lo decimos cuando no es oportuno, no vamos a ser escuchados.



  • Un niño que quiere ir a una fiesta le pide permiso a sus papás cuando sabe que están de buen humor, no lo hace cuando están enojados, porque así estará seguro de que no lo dejarán ir. Lo que hace es pedírselos en el mejor momento y de la mejor manera.



  • Nosotros, hagamos lo mismo: buscar el momento más oportuno para platicar con la pareja y fijarse como decimos las cosas.



  • Miedo a la reacción del otro




  • La forma de responder de la otra persona es también un motivo muy frecuente que causa problemas en la comunicación. A veces alguno de los dos no acepta que se le digan sus errores y por eso se enoja. O simplemente, si se le dice algo que no le agrada, no contesta ni muestra interés alguno. Esa actitud, si es constante, va ocasionando que el otro ya no le platique nada por miedo a como va a reaccionar.



  • Si uno se pone enojado, sin oír antes razones, puede ocasionar que el otro diga mentiras a fin de no causar disgustos.



  • El miedo no es bueno en una relación. Si uno "se pone en los zapatos del otro", habrá comprensión y diálogo.


  • Falta de capacidad para comunicarse

  • Frecuentemente sucede que tenemos dificultad para comunicarnos para decir lo que estamos pensando o sintiendo. No sabemos expresarlo. Esto es algo que le pasa a casi toda la gente. Primero, lo que tenemos que hacer es aclarar muy bien qué es lo que realmente queremos comunicarle al otro, para que no se preste a malos entendidos. Procurar que al decírselo, el otro nos entienda muy bien.



  • En ocasiones, ni nosotros mismos tenemos claras las ideas, por eso hay que pensar muy bien las cosas antes de hablar. Lo importante es estar tranquilo y que ninguno de los dos se empiece a enojar. De esta forma acabarán discutiendo y lastimándose el uno al otro.


  • Falta de respeto:

  • Una cosa es que una pareja platique y discuta, y otra muy diferente es que se falten al respeto en las discusiones. Muchas veces se gritan, se dicen groserías e incluso se llegan a golpear. Esto es algo muy serio que debe ser evitado a toda costa. Por grave que sea el problema, nunca deben faltarse al respeto, de hacerlo así jamás encontrarán una solución. Además, si tienen hijos, los harán sufrir, ya que no hay algo más triste y doloroso para un hijo, que ver a sus padres discutir y golpearse.



  • No hay que olvidar que se educa con el ejemplo. ¡ Qué diferente es hablar y aclarar las cosas de manera tranquila ! En algunos casos es bueno que toda la familia de su punto de vista, pero los problemas de pareja los deben arreglar los dos solos y sin faltarse al respeto.


  • Falta de tiempo:

  • Muchas veces, por andar con prisas, la pareja no platica sus cosas, andan de un lado a otro y no se dan tiempo para estar solos. Lo que hay que hacer, es fijar un momento para que ambos puedan platicar, y que ninguno de los dos falte a ese acuerdo.



  • Desgraciadamente, la falta de tiempo es la excusa que se utiliza para huir de alguna conversación que tememos. En otras ocasiones, el trabajo invade la vida hogareña, hacemos el trabajo en casa en vez de convivir con la familia, o llevamos los problemas del trabajo a la casa y nunca descansamos.



  • Hay tiempo para todo. Son muy importantes los momentos que se comparten con la pareja para que estemos satisfechos y así todo salga bien.


  • Los amigos:

  • Los amigos son, muchísimas veces, causa de fuertes discusiones entre la pareja. No es necesario dejar a los amigos por la pareja, sino saber como comportarse. En una fiesta es posible estar con ella, a la vez que con los amigos. Si le damos su lugar, con gusto aceptará que compartas otros momentos con los demás.


  • Televisión:

  • La televisión es también una barrera para la comunicación de la pareja. Si al estarla viendo llegan a decirnos algo y no contestamos o no hacemos caso, parece que preferimos el programa. Tal vez no lo pensemos así, pero nuestra pareja puede sentirlo.



  • La televisión es un medio de entretenimiento, pero no hay que abusar de ella. Nunca hay que preferirla a convivir realmente con la familia. Si nos hablan cuando la estamos viendo y no contestamos, es señal de que algo anda mal, y peor aún, sí la televisión es causa de pleitos y discusiones, debemos procurar verla mucho menos y darle mayor importancia a lo que realmente la tiene : LA PAREJA.


  • Ahora que ya señalamos algunos de los obstáculos más frecuentes para la comunicación de la pareja, podrás notar que todos tienen solución. Las cosas de la vida diaria, aunque parezcan poco importantes, son indispensable el compartirlas, si no se platica ahora, después será peor la comunicación y habrá mayor alejamiento.

    Existen unas reglas para el diálogo, las cuales pueden servir para solucionar muchos de problemas, o bien, para mejorar y hacer crecer más la relación de pareja. Si se siguen estas reglas, nos podremos relacionar no sólo con nuestra pareja, sino con todos los que nos rodean.
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    La comunicación entre las personas a veces resulta imposible. El error está en el cómo decimos nuestras ideas. Con frecuencia acusamos, agredimos, peleamos, no preguntamos las causas de algún comportamiento, sino que tenemos una idea prefijada y sobre ella hablamos. Tenemos que aprender a comunicarnos.

    Es muy importante abrirnos a los demás para conocerlos y que nos conozcan. Si no lo hacemos, no podremos conocer la riqueza que hay dentro de cada uno. La falta de comunicación conlleva muchos problemas.

    Si somos como una caja cerrada nadie va a poder descubrir lo que hay en nuestro interior sea tu novio(a), esposo(a), o tus papás o tus hermanos.

    Gracias a la comunicación podemos llegar a conocer a las personas, ya que, a través de ella podemos saber todo lo que piensa, siente y hace. Si la gente no se pudiera comunicar, sería imposible llegarse a querer y la convivencia no tendría sentido, porque para querer a alguien lo tenemos que conocer, saber como es.

    Al convivir diariamente, por medio del diálogo personal, se intercambian ideas, frases y sentimientos. El diálogo nos permite una mayor unión con la pareja. Sin la comunicación, sería imposible conocerse y ayudarse mutuamente.

    Debemos iniciar apreciando todas las cualidades de la pareja. Si se demuestra interés por lo que le pasa, poco a poco, irán compartiendo todo y se apoyarán mutuamente. La convivencia será más amena, profunda y divertida.
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    Al principio de toda relación de pareja, la relación pasa por una etapa de enamoramiento donde las expectativas románticas, fantásticas e idealizadas son la base sobre la que se construyen las expectativas de futuro de la relación de pareja.

    Es en esta etapa donde los enamorados viven en un sueño en el que todo es fantástico y maravilloso, incluso aquellas cosas que no les agradan las ven hermosas.

    En el momento en que la pareja decide compartir una vida en común “convivir”, el enamoramiento y la fantasía disminuyen y la realidad que hasta ahora no veían empieza a hacerse más clara. Es entonces cuando la pareja empieza a descubrir las dificultades que existen en la convivencia con la otra persona.

    Compartir el espacio, compartir el tiempo y compartir gran parte de todo aquello que configura a cada persona no es fácil y requiere tiempo y esforzó.
    Por otro lado el hecho que cada individuo sea un mundo en particular y haya vivido una experiencias concretas conlleva, en muchas ocasiones, a que los dos individuos de la pareja tengan puntos de vista diferentes a cerca del concepto o de relación de pareja, del matrimonio, de los roles, de la familia, etc. y esta oposición de idea, creencias y perjuicios causan discrepancias y provocan que la relación entre en conflicto.

    Es importante hablar con la pareja y pactar la construcción de unos sólidos pilares sobre los cuales se levanten y se equilibren la relación. Cada individuo propondrá aquellos que crea más importante partiendo de sus creencias y sus experiencias, y es importante que la pareja coja una actitud comprometida con la relación.

    Existen unos pilares que son básicos para fomentar una buena relación de pareja, estos son básicamente:

    1. La motivación (una actitud positiva de cara a la relación).

    2. Afecto y sexualidad (dar tanto como recibir, y disfrutar de una vida sexual sana).

    3. La comunicación (el diálogo equilibrado y positivo en busca de soluciones).

    4. El Respeto y la confianza (respetar y cuidar les espacios y las necesidades propias de la pareja).

    5. Empatia (ponerse en la situación del otro y ser comprensivo).

    6. Cooperar (compartir las tareas propias de la vida de pareja en todo momento).

    Partiendo de estos seis pilares, cada pareja puede crear la base de su relación consciente del esfuerzo que conlleva la vida en pareja en todo momento y recordando que aunque la relación se encuentre en un buen momento es importante no descuidarla ya que la situación está continuamente cambiando.

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    El diálogo, baluarte del matrimonio

    Parece obvio que los cónyuges se comuniquen y tengan tiempo para conversar. Viven bajo el mismo techo, comparten intereses y, más aún, han formado una familia… Cercanía y temas de los que hablar claramente no faltan. Sin embargo, actualmente, uno de los grandes problemas en la vida matrimonial es el poco tiempo que los cónyuges dedican simplemente a conversar.

    ¿Por qué? ¿Cuáles son los obstáculos para hacerlo?

    -Hoy hay cada vez más obstáculos para un buen diálogo. La TV sin duda es el principal de ellos. Cuando yo era niño, había cinco canales; hoy hay 200, entonces muchas veces aparece como una opción más divertida que la mujer o que el marido.

    Y aquí la pregunta que yo hago es ¿dónde está puesta la TV? La mayoría de la gente considera normal tenerla en la pieza de los esposos. Pero eso es como tener la lavadora o la tostadora de pan en el dormitorio, así de poco conveniente es tenerla dentro.

    También son obstáculos el trabajo, el sistema educacional de los hijos, el deporte… que mantienen al matrimonio todo el día dando vueltas por todas partes. En la noche llegan cansados y es difícil encontrarse para hablar.

    ¿Cómo es posible sortear con éxito esta serie de obstáculos?

    -Lo que hay que hacer es provocar los momentos para estar juntos y conscientemente quitar los obstáculos que se puedan. Hay obstáculos que no dependen ni de la televisión, ni del trabajo, ni de la falta de tiempo, sino de cada persona. Son los cónyuges los que pueden impulsar concretamente el diálogo.

    ¿Qué recomienda para lograrlo?

    -En primer lugar, el diálogo no verbal. Éste consiste en comunicar la verdad mirándose a los ojos. Cultivar pequeños gestos cotidianos que siempre dicen algo, como por ejemplo, darse un beso cada vez que se separan o se encuentran.

    La intimidad matrimonial también es una forma de diálogo clave.

    Y lo son también los continuos actos de servicio que puedan tener mutuamente, como estar atento en agradar al otro con detalles en el hogar. Ésta es una forma de diálogo que con potencia transmite al cónyuge que le importas.

    Basta que sea un detalle diario. Y con esto no me refiero a una rosa o un chocolate, eso es mucho, eso es para una vez al año. Me refiero a detalles cotidianos como decirle a la señora “qué linda te ves” o mandarle al marido un mensaje de texto que diga “te quiero”.

    ¿Cómo debe ser el diálogo?

    -Sí, el diálogo tiene sus cualidades. Éste tiene que ser claro, los cónyuges deben intentar estar siempre en la misma sintonía para evitar malos entendidos. No es posible que un matrimonio no sepa cuáles son los gustos del otro.

    El diálogo, además, debe ser oportuno. A las once y media de la noche no funciona o menos, por ejempo, si el marido está viendo el partido de fútbol más esperado del año.

    También tiene que tener un objetivo y debe estar orientado a buscar lo mejor para el otro.

    Debe ser respetuoso. Ojo que esto no significa no pelear. Hay momentos en que hay que discutir, pero la discusión debe hacerse con y por amor y no con y por envidia, egoísmo, soberbia o ira.

    Cuando se hace con y por amor, se está buscando realmente lo mejor para el otro.
    Otros baluartes del matrimonio

    Amar y ser amados: Más que ser un buen profesional o tener una casa en el lago, sin duda la verdadera felicidad está en amar y ser amado. Para ello no se requiere de ninguna aptitud especial ni de ninguna fortuna.

    El perdón: “Cuando hablo de perdón no me refiero sólo a perdonar cosas pequeñas como una impuntualidad o una mala palabra. El tema es poder perdonar, cuando de verdad hay arrepentimiento, asuntos más graves, como por ejemplo, una infidelidad”.
    ¿Qué otras características debe tener el diálogo?

    Debe ser humilde y continuo. Si no quieres llegar a los treinta o cuarenta años de matrimonio sin saber de qué hablar, yo siempre sugiero romper la semana en dos y escaparse solos a caminar, al teatro, a bailar. Nuevamente lo mismo, si no se provocan los momentos para hablar, no los va a haber.

    El diálogo debe ser superficial y profundo. Superficial, como por ejemplo, hablar de cine, de cocina, del día… es muy importante, pues además recuerda que cuando un hombre y una mujer se casan es porque primero fueron amigos y tenían infinitos temas de qué hablar. Muchas veces los matrimonios olvidan que primero fueron amigos, y llegan a cambiar el tono y el modo de hablarse.

    También debe ser profundo y profundo significa comunicación de sentimientos, de proyectos para el futuro, qué queremos para nuestros hijos y para nosotros. Por lo general, se habla de los hijos, pero no de ellos mismos. “Ya estamos educados”, piensan los cónyuges, pero eso no es cierto, la formación debe ser continua: qué quieres de tu marido, de tu mujer, es indispensable formar un proyecto.

    Ángel Espinosa de los Monteros, Sacerdote mexicano LC.


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    DIFERENCIAS ANATÓMICAS Y MORFOLÓGICAS

    HOMBRE

    1. Es genéricamente determinado por la fórmula xy de genes que dependen de las hormonas sexuales.
    2. Constitución más grande.
    3. Aparato esquelético y muscular más grande.
    4. Aparato fonético más grave.
    5. Menor tolerancia al dolor.
    6. Su cerebro pesa más.
    7. Coordinación motora gruesa.
    8. Metabolismo más rápido.
    9. Temperatura más constante.
    10. Menor madurez sexual.

    MUJER

    1. Es genéricamente determinada por la fórmula xx.
    2. Constitución más pequeña.
    3. Aparato esquelético y muscular más pequeño. Tejido adiposo más abundante.
    4. Aparato fonético más delicado.
    5. Mayor tolerancia al dolor.
    6. Su cerebro pesa menos.
    7. Coordinación motora fina.
    8. Metabolismo más bajo.
    9. Temperatura inconstante.
    10. Mayor madurez sexual.

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    1. El matrimonio es para amar. Y amar es una decisión, no un sentimiento. Amar es donación. La medida del amor es la capacidad de sacrificio. La medida del amor es amar sin medida. Quien no sabe morir, no sabe amar. No olvides: amar ya es recompensa en sí. Amar es buscar el bien del otro: cuanto más grande el bien, mayor el amor. Los hijos son la plenitud del amor matrimonial.

    2. El amor verdadero no caduca. Se mantiene fresco y dura hasta la muerte, a pesar de que toda convivencia a la larga traiga problemas. El amor, ama hoy y mañana. El capricho, sólo ama hoy. Los matrimonios son como los jarrones de museo: entre más años y heridas tengan, más valen, siempre y cuando permanezcan íntegros. Soportar las heridas y la lima del tiempo, y mantenerse en una sola pieza es lo que más valor les da. El amor hace maravillas.

    3. Toda fidelidad matrimonial debe pasar por la prueba más exigente: la de la duración. La fidelidad es constancia. En la vida hay que elegir entre lo fácil o lo correcto. Es fácil ser coherente algunos días. Correcto ser coherente toda la vida. Es fácil ser coherente en la hora de alegría, correcto serlo en la hora de la tribulación. La coherencia que dura a lo largo de toda la vida se llama fidelidad. Correcto es amar en la dificultad porque es cuando más lo necesitan.

    4. Séneca afirmó: “Si quieres ser amado, ama”. El verdadero amor busca en el otro no algo para disfrutar, sino alguien a quien hacer feliz. La felicidad de tu pareja debe ser tu propia felicidad. No te has casado con un cuerpo, te has casado con una persona, que será feliz amando y siendo amada. No te casas para ser feliz. Te casas para hacer feliz a tu pareja.

    5. El matrimonio, no es “martirmonio.” De ti depende que la vida conyugal no sea como una fortaleza sitiada, en la que, según el dicho, “los que están fuera, desearían entrar, pero los que están dentro, quisieran salir”.

    6. El amor matrimonial es como una fogata, se apaga si no la alimentas. Cada recuerdo es un alimento del amor. Piensa mucho y bien de tu pareja. Fíjate en sus virtudes y perdona sus defectos. Que el amor sea tu uniforme. Amar es hacer que el amado exista para siempre. Amar es decir: “Tú, gracias a mí, no morirás”.

    7. Para perseverar en el amor hasta la muerte, vive las tres “Des”: Dios. Diálogo. Detalles.
    a. Dios: “Familia que reza unida, permanece unida”.
    b. Diálogo, para evitar que los problemas crezcan.
    c. Detalles: de palabra y de obra. “Qué bonito peinado”. “¿Qué se te antoja comer?” “Eres el mejor esposo del mundo”. “Hoy, la cena la hago yo”. “Nuestros hijos están orgullosos de ti”. El amor matrimonial nunca puede estar ocioso.

    Por Ricardo Ruvalcaba
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    El afecto como nutriente de la relación.

    El afecto es un nutriente muy importante para el individuo y como consiguiente, para la relación entre individuos, especialmente si hablamos de la relación de pareja. Es por esta razón que no hay que descuidar nunca el afecto. En muchos casos, la pareja va olvidando esta parte tan importante de la relación y cae en un pozo de indiferencia, represión y rabia que puede llegar a destruir una relación, es estos casos, habrá que ir desenterrando aquellas formas de expresión de afecto, lo cual no es fácil y requiere esfuerzo, como por ejemplo: el dar y el recibir abrazos, los besos tanto los diarios y cuotidianos como los más apasionados, las palabras cariñosas, un buen estado de ánimo (éste factor es importante y sí se puede cambiar), etc. Dando pequeños pasitos, día a día, el afecto puede hacer cambiar mucho una relación.

    Las relaciones sexuales.
    El deterioro de la relación también afecta la vida sexual. Es conveniente resolver los conflictos de pareja para tener una actividad sexual saludable. Debemos evitar llevar las discusiones al terreno de la intimidad sexual, ya que la perjudica y la deteriora. En estos casos es muy importante recuperar la chispa sexual, enriquecer la comunicación íntima a través del lenguaje corporal, los cinco sentidos y las palabras.

    Repartición de tareas.
    El tema de la repartición de tareas es uno de los más comunes por los que empiezan a haber conflictos dentro de una pareja. Es importante que la pareja aprenda a convivir de una forma igualitaria y justa, esto no significa que los dos miembros de una pareja tengan que llevar a cabo las mismas tareas, sino que es muy importante definir muy bien cuales son las tareas necesarias dentro de la pareja y pactarlas con tal de repartir las y que sea igual y justo para los dos, por ejemplo en las funciones del hogar, la planificación de la economía y todas las decisiones que conciernen a la pareja.

    La motivación y el buen humor para activar la relación.

    Cuando la pareja ya lleva un tiempo junta, es muy fácil caer en la rutina y en la desesperanza. Este problema tan común perjudica mucho a la relación puesto que se olvidan las motivaciones y los buenos momentos. Para evitar las rutinas o salir de ellas es muy importante hacer un esfuerzo para preparar actividades conjuntas y diversas que sorprendan a la pareja y que ayuden a disfrutar del tiempo juntos, desarrollar nuevos objetivos e ilusiones e ir desempolvando el deseo y la complicidad entre ambos miembros. A fuego lento, la pareja se va reanimando y vuelve a disfrutar del tiempo y de la compañía mutua.

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    Generalmente, los conflictos de pareja son generados por conflictos o situaciones personales que aún no han estado resueltas.

    Como individuos únicos que somos, aún estando con pareja, a lo largo de nuestra vida hemos vivido muchas situaciones que no han sido superadas como podrían ser la falta de efecto por parte de los cuidadores (en la edad infantil), una educación excesivamente rígida, rupturas o pérdidas de los seres queridos, situaciones traumáticas o muchas otras situaciones que pueden darse y que marcan severamente (y muchas veces inconscientemente) a la persona.

    Éstas situaciones son las que van generando un perfil de la personalidad del individuo y es por esta razón que representan una gran influencia en las relaciones que esta persona pueda establecer con otros individuos y sobretodo con la pareja ya que es en ella donde se proyectan la mayoría de los conflictos.

    Para que esta influencia no afecte negativamente a la relación de pareja es preciso que, en primer lugar, tomemos consciencia de la presencia de estas dificultades y no intentar negarlas. Y en segundo lugar, es preciso trabajar poco a poco y con constancia, todos estos aspectos.

    A continuación proponemos algunas ideas que pueden ayudar a que se de este cambio.

    1- En primer lugar es importante valorar y ser consciente de que es lo que pasa dentro de ti. En algunos momentos sientes que alguna cosa dentro de ti no va bien. Procura centrarte y analizar que es lo que te pasa, lo que te preocupa o te angustia y que aspectos o actitudes de tu comportamientos son los causantes de algunos de los conflictos de la relación. Partiendo de esta reflexión (meditación) procura reconocer donde de equivocas y así podrás modificar aquellas actitudes que te dañan y que te impiden disfrutar de la relación, del placer, del amor y de la paz interior.

    2- Resolver los conflictos pendientes o inconclusos es muy importante. Es preciso superar y cerrar aquellas situaciones pasadas (aunque sean de hace muchos años) que dejaron heridas y que aún no han sido superadas, lo cual no tiene nada que ver con el hecho de olvidarlas (el olvido es una forma de evadir la cituación, no de afrontarla). La resolución y la superación de estas situaciones no resueltas depende exclusivamente de ti mismo y es preciso dar la vuelta a la página para poder empezar a vivir en el presente con emociones y sentimientos positivos y sin temor.

    3- Cuida la autoestima. La autoestima es un sentimiento que tiene subidas y bajadas dependiendo del momento, y es precisamente en los conflictos de pareja, cuando suele sufrir una bajada importante. Es muy importante esforzarse para mantener un buen concepto sobre ti mismo, para valorarte y recuperar la confianza y la fuerza. A partir de ahí, será mucho más fácil reconocer tus cualidades y también tus errores y así aprender de ellos para no volver a repetirlos.

    4- Piensa positivamente. Los pensamientos negativos son, a parte de adictivos, muy contaminantes y pueden oscurecer la mente y las actitudes con facilidad. Es importante cultivar la motivación y los pensamientos y sentimientos positivos en relación a ti mismo y a lo que te rodea. Este esfuerzo para ver las cosas con otros ojos es vital para poder sentirse bien y que el entorno la viva de la misma manera.

    Tener en cuenta todos estos aspectos es importante para poder trabajar todas y concluir todas aquellas situaciones que no nos dejan ser felices ni con nosotros mismos ni con las relaciones que establecemos. Al trabajar estos puntos, no solo estamos trabajando para poder sentirnos mejor sino que además estamos estableciendo una relación mucho más sana y positiva con nuestro entorno y las personas que se encuentran en él, sobretodo la pareja.

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    DIFERENCIAS PSÍQUICAS

    No se trata de presencia o ausencia de caracteres diversos, sino de variaciones de intensidad y tonalidad.

    HOMBRE

    • Visión más generalizada de los hechos.
    • Generalmente olvida su cuerpo, puede separarlo más fácilmente del alma.
    • No está tan ligado a la intensidad de las sensaciones corpóreas.
    • Es poco descuidado de su aspecto físico.
    • Su conducta es resultado de la lógica.
    • Su mundo gira alrededor de las cosas, de los hechos.
    • Necesidad de competir y ganar.
    • Comunicarse, estar informado e investigar.
    • Buscar sus propias respuestas, rechaza la ayuda o consejo
    • Tiende a las actividades mecánicas, comerciales, políticas y teóricas.

    MUJER

    • Visión detallada de los hechos.
    • Sensibilidad interna más aguda.
    • Grado más alto de penetración entre el cuerpo y el espíritu.
    • Más afectiva y emotiva: se conmueve fácilmente, ríe y llora más. Es comprensiva y tierna.
    • Su conducta es resultado de sus emociones.
    • Tiende a actividades literarias, musicales, artísticas, sociales, religiosas.
    • El amor es el centro de su vida.
    • Su mundo gira alrededor de las personas.
    • Gran necesidad de intimar.
    • Comunicarse se centra en lo que piensa.
    • Tiende a pedir ayuda.
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    Cuando la pareja se encuentra en un período de crisis o conflicto lo primero que se pregunta es si hay salida.
    Habrá salida de un conflicto de pareja siempre que los dos miembros que constituyen la pareja deseen y estén plenamente dispuestos a esforzarse para salir del espiral de conflictos que degrada la relación.
    En primer lugar, es importante relajarse para poder ver las cosas con más claridad puesto que cuando estamos alterados vemos los problemas muy magnificados e imposibles de abordar. Una vez relajados, hagan un análisis de la situación tomando en cuenta la posibilidad de resolver el problema a través del diálogo y procurando conservar un espacio de sosiego y tranquilidad para que el problema pueda ser expuesto correctamente y se puede llegar a un acuerdo entre ambos para solucionar los problemas.
    Para que la pareja pueda llegar a acordar todos aquellos aspectos que en la actualidad provocan los conflictos, es necesario poderlo hablar en completa sinceridad y con motivación de arreglar los problemas lo cual precisa de un esfuerzo significativo para escuchar a la otra persona sin imponer las ideas propias y cediendo un poco, este último, por parte de los dos.

    Si después de muchos intentos de solucionar los conflictos, la pareja no llega a ningún acuerdo o incumple lo acordado, puede que la pareja se sienta frustrada y herida y puede convertirse en un problema más. Entonces es la hora de plantearse buscar ayuda en una terapia.

    En primer lugar hay que huir de la falsa creencia de que las terapias son para los “locos” o para las “personas que están mal”, pero no es así! La terapia es un espacio terapéutico de comunicación donde tienen la oportunidad de expresar sentimientos y pensamientos acerca de los problemas personales y relacionales. El terapeuta es un orientador, asesor y guía que ofrece un abanico de recursos psicológicos para ayudar a retomar el camino de la reconciliación con uno mismo, el reencuentro con la pareja y el entorno social.

    Es frecuente encontrar parejas que acuden a una terapia de pareja y el terapeuta invita a uno de los dos a seguir una terapia individual. Esto es debido a que algunos conflictos que se proyectan en la pareja tienen el origen en uno de los dos miembros de la pareja, por o que, antes o durante la terapia de pareja, aquél miembro necesitará trabajar estos aspectos personales que inciden directamente en la relación.

    Cuando la relación de pareja se encuentra en un período de crisis es el momento de buscar soluciones para cambiar esta solución y mejorar la relación sentimental. Para que estos cambios se den debe haber una buena disposición por parte de los dos miembros de la pareja puesto que sino es así, si solo uno o ninguno de los miembros que constituyen la pareja no está dispuesto a esforzarse para lograr una mejor relación, si hay desmotivación o sencillamente no hay ningún interés para resolver la crisis, entonces lo más probable es que la relación se vaya deteriorando de forma progresiva hasta agotarse.

    Cambios que pueden ayudar:

    Forma de comunicarse.
    La forma de comunicarse es muy importante a la hora de resolver los conflictos o bien prolongarlos y empeorarlos. La comunicación y el diálogo en sí son habilidades que se aprenden y que es importante desarrollar para evitar todas aquellas incidencias que se pueden dar durante una conversación y convertirla en discusión como los gritos, insultos, el exceso de orgullo, etc. Para poder trabajar estas habilidades es importante ser consciente que el diálogo es fundamental para que las dos partes lleguen a un acuerdo, de la misma manera que habrá que ceder un poco por parte de los dos para llegar a este acuerdo mutuo y no convertir la relación en una lucha de poder por ver quién es el que manda más o el que tiene más razón.

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